Ciudad de México, 13 de septiembre de 2026.- La Presidenta de México y Comandanta Suprema de las Fuerzas Armadas, Claudia Sheinbaum Pardo, acompañada por el Secretario de la Defensa Nacional, General Ricardo Trevilla Trejo; el Secretario de Marina, Almirante Raymundo Pedro Morales Ángeles; representantes de los Poderes de la Unión; autoridades civiles y militares; integrantes del Gabinete Legal y Ampliado; agregados militares, aéreos, navales y policiales acreditados en México; docentes, alumnas, alumnos e invitados especiales; encabezó en el Altar a la Patria la ceremonia conmemorativa por el 179 aniversario de la Gesta Heroica de los Niños Héroes de Chapultepec.

La Presidenta de México, Doctora Claudia Sheimbaun Pardo, dio voz a la memoria nacional al nombrar al teniente Juan de la Barrera y a los cadetes Juan Escutia, Agustín Melgar, Vicente Suárez, Fernando Montes de Oca y Francisco Márquez; al teniente José Azueta y al cadete Virgilio Uribe, defensores de Veracruz en 1914. Cada nombre recibió la respuesta solemne: «¡Murió por la patria!», expresión que unió pasado y presente en un mismo sentimiento de gratitud.
La participación de la Comandanta Suprema continuó con la entrega de seis espadines, símbolo del mando y de la responsabilidad que asumirán los futuros oficiales de las Fuerzas Armadas en cumplimento de su deber. Al término del acto, depositó una ofrenda floral y montó guardia de honor junto con integrantes del presídium en memoria de quienes entregaron su vida por la patria.
El General Ricardo Trevilla Trejo definió la historia como la memoria viva de las naciones y situó la defensa de Chapultepec entre los episodios más gloriosos del devenir nacional. Recordó que el Altar a la Patria fue inaugurado en 1952 como complemento del primer obelisco, construido en 1882, y destacó que este espacio representa dignidad, honor y entrega a México.
El Secretario de la Defensa Nacional sostuvo que los jóvenes cadetes hicieron del Alcázar un baluarte del honor nacional y demostraron que el amor a la patria no conoce límites. Subrayó que la soberanía no constituye sólo una aspiración histórica, sino un mandato constitucional: México determina su propio destino y cuenta con instituciones sólidas para preservarlo.
Ante la Presidenta de México, el General Trevilla refrendó que las Fuerzas Armadas mantendrán su contribución a la seguridad y al bienestar del pueblo, y a las instituciones que de él emanan. También convocó a fortalecer la unidad nacional y a transmitir a niñas, niños y jóvenes el amor por México. Su mensaje condensó una convicción: la patria se honra, la independencia se preserva y la soberanía se defiende.
La voz de la juventud militar estuvo representada por un cadete de cuarto año del arma de Zapadores del Heroico Colegio Militar. Recordó que, hace 179 años, medio centenar de alumnos decidió permanecer en Chapultepec ante la inminencia del combate. Eran jóvenes con sueños y aspiraciones, pero también con la determinación de defender a México frente a un adversario superior en número y armamento.
El cadete evocó las batallas de Padierna, Churubusco y Molino del Rey, así como la defensa del Batallón Activo de San Blas, bajo el mando del Coronel Felipe Santiago Xicoténcatl. Señaló que los Niños Héroes fueron pequeños sólo por su edad, pues demostraron grandeza de temple y gallardía. Su lealtad, valor y patriotismo permanecen como esencia de la identidad militar.
A nombre de sus compañeros, afirmó que las nuevas generaciones de la Universidad de Defensa Nacional son herederas directas de aquellos ideales. Su compromiso consiste en prepararse cada día en las aulas y áreas de adiestramiento, fortalecer sus capacidades y cumplir con eficacia las misiones que la nación confie a las Fuerzas Armadas.
La ceremonia concluyó con la ofrenda floral, la guardia de honor y el Himno Nacional. Chapultepec dejó así una certeza: la memoria histórica no permanece inmóvil en el pasado; vive en cada joven que transforma el ejemplo en servicio, la disciplina en compromiso y el amor por México en una responsabilidad cotidiana. Mientras la juventud mantenga encendidos esos valores, la nación encontrará en sus nuevas generaciones la fuerza para honrar su historia y construir su porvenir.

