ONCE MESES DESPUÉS DE SU CAPTURA, HERNÁN BERMÚDEZ SE DICE INOCENTE Y ASEGURA NO SER EL LÍDER DE “LA BARREDORA”

Once meses después de su captura en Paraguay y desde una celda del penal federal del Altiplano, Hernán Bermúdez Requena decidió romper el silencio.

El ex secretario de Seguridad de Tabasco, señalado como presunto líder de “La Barredora”, se declara inocente, acusa persecución política y mediática y cuestiona las pruebas que lo mantienen preso.

En una carta fechada el 3 de agosto, el ex jefe policiaco de 73 años comienza por sacar las credenciales: presume una trayectoria de décadas y haber servido a seis gobernadores de Tabasco, entre ellos Roberto Madrazo, Manuel Andrade, Adán Augusto López y Carlos Manuel Merino.


Y precisamente ahí empieza lo incómodo.
Bermúdez no era un policía perdido en el organigrama. Fue el hombre que tuvo bajo su mando la seguridad de Tabasco, con acceso a información de inteligencia, operativos y coordinación con fuerzas federales.


Él mismo lo recuerda:
“Mi desempeño jamás fue improvisado; siempre estuvo sujeto al orden legal, a la coordinación institucional con las fuerzas federales […] y a la confianza que el Estado depositó en mí”.


Y vaya que le tuvieron confianza.
La suficiente para mantenerlo durante años en una de las posiciones más delicadas del gobierno estatal, mientras hoy las autoridades lo señalan como presunto fundador y líder de una organización criminal vinculada con el CJNG.

AHORA, LA VÍCTIMA ES ÉL

Bermúdez asegura que desde septiembre de 2025 su reputación ha sido atropellada:
“Mi imagen y mi reputación han sido atropelladas por algunos medios de comunicación, vulnerando así mi presunción de inocencia y el debido proceso”.


También desliza que algunas acusaciones pudieron surgir de terceros que recibieron beneficios procesales a cambio de señalarlo y exige que su caso se resuelva con pruebas, no mediante condenas políticas o mediáticas.
En eso tiene un punto: mientras no exista sentencia firme, conserva legalmente la presunción de inocencia.


Pero una cosa es la presunción de inocencia y otra pretender que una carta escrita desde prisión borre de un plumazo todo lo ocurrido alrededor de “La Barredora”.

“YO SOY INOCENTE”

El ex secretario de Seguridad de Tabasco remata su defensa con una frase sin rodeos:
“Yo soy inocente porque nunca participé en los hechos que se me acusa”.


Ahora corresponderá a la Fiscalía demostrar lo contrario y a los tribunales decidir.


Pero queda una pregunta mucho más incómoda para quienes lo nombraron, respaldaron y mantuvieron durante años al frente de la seguridad de Tabasco.


Si Hernán Bermúdez era realmente el peligroso jefe criminal que describen las investigaciones, ¿nadie arriba sabía nada?
Y si, como ahora sostiene, todo es una persecución y él es inocente, entonces alguien tendrá que explicar quién construyó semejante expediente y por qué.


Porque Bermúdez podrá declararse inocente, pero lo que todavía nadie ha conseguido explicar es cómo el hombre encargado de perseguir a “La Barredora” terminó acusado de ser precisamente quien la encabezaba.
Y eso, por más cartas que se escriban desde el Altiplano, no se barre tan fácilmente.

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