Investiga Chapingo el uso de cempasúchil para sanar suelos y recursos hídricos agrícolas

● El estudio es realizado en Tixtla de Guerrero y parte del trabajo de titulación de la Maestría en Ingeniería Agrícola y Uso Integral del Agua de la Universidad Autónoma Chapingo
● La investigación promueve la inocuidad, evalúa el uso seguro de recursos hídricos y salvaguarda la producción agropecuaria nacional

La Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (AGRICULTURA) informa que Marilyn Juárez Flores, estudiante de la Maestría en Ingeniería Agrícola y Uso Integral del Agua (IAUIA) de la Universidad Autónoma Chapingo (UACh), encabeza una investigación que evalúa la capacidad de la planta de cempasúchil para actuar como filtro natural y sanar terrenos agrícolas afectados por metales pesados.

Bajo el título «Transporte de metales potencialmente tóxicos en el sistema suelo–planta: caso Tagetes erecta» y con la dirección del coordinador general de Estudios de Posgrado de esa casa de estudios, Jorge Víctor Prado Hernández, el proyecto analiza la interacción de esta flor milenaria con sustancias como cadmio, cromo, plomo y níquel.

Originaria de Tixtla de Guerrero, una comunidad donde el cempasúchil no espera al Día de Muertos para tener presencia, la ingeniera agrónoma refiere que su estudio abre camino a la generación de insumos fundamentales y alineados a los objetivos de sostenibilidad del Gobierno de México, encabezado por la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, al promover la inocuidad, evaluar el uso seguro de recursos hídricos en el campo y salvaguardar la producción agropecuaria nacional.

Para profundizar en el comportamiento de los contaminantes al utilizar sistemas de riego con aguas residuales, explica que la investigación combina un doble diseño experimental bajo condiciones controladas en invernadero y cajas acrílicas de laboratorio, además del uso de HYDRUS, un avanzado software de simulación matemática que permitió predecir con exactitud el viaje de los metales en el agua y el perfil de la tierra.

Los resultados experimentales revelaron amplias capacidades en la especie vegetal, toda vez que la Tagetes erecta —comúnmente conocida como cempasúchil— demostró ser una alternativa natural ante el cadmio y el níquel al mantener una elevada resistencia a pesar de su toxicidad.

Juárez Flores señaló que las plantas expuestas al plomo no solo sobrevivieron, sino que desarrollaron raíces más fuertes, tallos de mayor longitud y flores de mayor tamaño. En contraste, el cromo resultó ser el único elemento dañino para el cultivo, al reducir drásticamente su biomasa y anular su capacidad de floración.

Las pruebas también permitieron constatar que la presencia de estos metales no alteró la acidez del suelo, aunque sí modificó su conductividad eléctrica, comentó la estudiante de la UACh, brazo académico de la Secretaría de Agricultura.

La trascendencia social del proyecto radica en que el cempasúchil forma parte de la vida cotidiana en diversas regiones de nuestro país, reiteró la joven investigadora, quien enfatizó que conocer qué estructuras de la planta retienen mayor volumen de metales tóxicos es crucial para garantizar un manejo seguro.

Lo anterior porque la flor se aprovecha, se toca o se consume todo el año en cadenas ornamentales para fiestas patronales, bodas, rituales tradicionales como la danza de los Tlacololeros, ofrendas de Día de Muertos, platillos gastronómicos e insumos para la ganadería, apunta Juárez Flores.

Como parte integral del trabajo, la estudiante de Maestría también abordará el desarrollo de una herramienta visual para ayudar a los productores locales de Tixtla a diferenciar con precisión entre flores masculinas y femeninas, con el fin de resolver una problemática cotidiana del cultivo y facilitar su identificación en el campo.

Contar con evidencia científica sólida desarrollada desde la UACh también constituye el primer paso para fortalecer el marco regulatorio ambiental sobre los límites máximos permisibles de metales pesados en suelos agrícolas y alimentos, añadió.

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