Nueva York, 23 de septiembre de 2026. A cuarenta años de la adopción de la Declaración sobre el Derecho al Desarrollo, el Secretario General de las Naciones Unidas advirtió que millones de personas siguen sin poder ejercer plenamente este derecho y llamó a los países a adoptar medidas urgentes para enfrentar el aumento de las desigualdades, la crisis climática, el endeudamiento y la exclusión tecnológica.

Durante un acto de alto nivel celebrado en el marco de la Asamblea General de las Naciones Unidas, el Secretario General recordó que la Declaración de 1986 reconoció que el desarrollo, los derechos humanos y la cooperación internacional son inseparables y deben avanzar conjuntamente.
«Para millones de personas en todo el mundo, esa promesa sigue sin cumplirse», afirmó.
El jefe de la ONU señaló que, pese a avances significativos registrados en las últimas cuatro décadas, como la reducción de la pobreza extrema, la ampliación de los sistemas de protección social y los progresos científicos y tecnológicos, el mundo enfrenta hoy desafíos que amenazan con revertir parte de esos logros.
Entre ellos destacó el aumento de las desigualdades dentro y entre los países, la persistencia de la inseguridad alimentaria, la falta de acceso al agua y al saneamiento, el crecimiento de la deuda, los conflictos armados y la inestabilidad económica. Asimismo, alertó sobre el impacto cada vez más devastador de la crisis climática. «No puede haber desarrollo en un planeta degradado e insalubre», subrayó.
El Secretario General también hizo referencia a las oportunidades y riesgos asociados con la revolución digital y la inteligencia artificial, advirtiendo que, aunque estas herramientas pueden mejorar la vida de millones de personas, también pueden convertirse en factores de exclusión y división si no se garantiza un acceso equitativo.
Un llamado a pasar de las promesas a la acción
Con motivo de este aniversario, el Secretario General instó a los Estados Miembros a transformar los compromisos en acciones concretas para hacer efectivo el derecho al desarrollo para todas las personas.
Entre las prioridades identificadas figuran la inversión en educación de calidad, seguridad alimentaria, agua y saneamiento, protección social universal, cobertura sanitaria universal y acceso a la tecnología.
Asimismo, pidió avanzar en reformas estructurales del sistema financiero internacional para responder mejor a las necesidades de los países en desarrollo, incluyendo medidas para aliviar la carga de la deuda y aumentar el acceso a financiamiento para el desarrollo sostenible.
También destacó la necesidad de movilizar recursos nacionales, recapitalizar los bancos multilaterales de desarrollo y fortalecer la cooperación internacional.
Desarrollo, paz y derechos humanos: una misma agenda
En su intervención, el Secretario General enfatizó que el desarrollo no puede entenderse únicamente en términos económicos.
«El desarrollo, los derechos humanos y la paz no son aspiraciones independientes. Avanzan juntos», afirmó.
Añadió que la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible siguen siendo la hoja de ruta global para construir sociedades más inclusivas, resilientes y sostenibles, y reiteró la importancia de asegurar la participación de mujeres, jóvenes, pueblos indígenas y comunidades vulnerables en la toma de decisiones.
El Secretario General concluyó con un llamado a renovar el espíritu de solidaridad internacional consagrado en la Carta de las Naciones Unidas y a garantizar que los beneficios del desarrollo lleguen a todas las personas, en todos los países.
«Honremos la Declaración sobre el Derecho al Desarrollo. En cada país. Para cada persona. Y por nuestro futuro común», concluyó.

