“EL HOMBRE DEL CÁRTEL EN EL CIELO”: LA HISTORIA DEL MISTERIOSO PILOTO QUE VOLÓ CON “EL MAYO” ZAMBADA Y UN HIJO DE “EL CHAPO”

Un extenso reportaje publicado este domingo 23 de agosto por Los Angeles Times, firmado por el periodista Keegan Hamilton, pone bajo los reflectores a un personaje que durante años habría operado prácticamente en las sombras del Cártel de Sinaloa: Mauro Alberto Núñez Ojeda, alias “Jando”, un piloto que, de acuerdo con documentos judiciales, entrevistas y fuentes citadas por el diario, habría escalado desde transportar drogas a pie por el desierto hasta convertirse en uno de los hombres de mayor confianza de Los Chapitos.

La historia tiene uno de sus capítulos más sorprendentes el 25 de julio de 2024, cuando una avioneta privada procedente de México aterrizó en un pequeño aeropuerto cercano a El Paso, Texas. A bordo viajaban tres hombres.

Dos de ellos eran nombres conocidos mundialmente: Joaquín Guzmán López, hijo de Joaquín “El Chapo” Guzmán, e Ismael “El Mayo” Zambada, histórico dirigente del Cártel de Sinaloa.

El tercero era el piloto.

Mientras agentes federales estadounidenses arrestaban inmediatamente a Guzmán López y Zambada, el aviador que los había trasladado a territorio estadounidense no fue detenido y pudo regresar a México.

¿Por qué?

Según la investigación periodística, en ese momento las autoridades federales estadounidenses prácticamente no sabían quién era realmente “Jando” y no tenían cargos con los cuales retenerlo. La acusación formal de un gran jurado en su contra llegaría hasta enero de 2025.

DE “MULA” EN EL DESIERTO A PILOTO DEL CÁRTEL

El perfil reconstruido por Los Angeles Times parece sacado de una película.

De acuerdo con una fuente citada por el periódico, cuando era adolescente “Jando” habría comenzado como un operador de bajo nivel, cargando mochilas con droga a pie hacia el desierto de Arizona y regresando posteriormente a México, tratando de evitar a la Patrulla Fronteriza estadounidense.

Sus superiores habrían detectado rápidamente sus capacidades.

Tiempo después habría sido enviado a una escuela de aviación en Culiacán, donde obtuvo su licencia de piloto y comenzó a realizar una actividad mucho más delicada: aterrizar aeronaves en pistas clandestinas escondidas en la Sierra Madre.

Los documentos judiciales citados por el diario ubican su relación con la organización criminal al menos desde enero de 2014, con actividades que lo habrían llevado por México, Costa Rica, Ecuador y otros puntos de América Latina.

No solamente aprendió a pilotar avionetas.

También habría aprendido a volar helicópteros y posteriormente habría supervisado una auténtica infraestructura aérea integrada por aeronaves, pilotos, mecánicos y personal de mantenimiento al servicio de la organización.

UNA ESPECIE DE “FUERZA AÉREA” DE LOS CHAPITOS

El reportaje sostiene que “Jando”, actualmente de unos 32 años, habría subido de nivel hasta reportar directamente a Iván Archivaldo Guzmán Salazar, uno de los principales dirigentes de Los Chapitos y prófugo de las autoridades.

Aunque no era considerado uno de los grandes capos, las fuentes consultadas por el periódico lo describen como una persona de enorme confianza para los hijos de “El Chapo”, utilizada para algunas de las misiones más sensibles.

Además de volar, habría transportado a integrantes de alto rango a reuniones, ayudado a algunos de ellos a evadir operativos y trasladado armas para grupos involucrados en enfrentamientos contra organizaciones rivales.

Incluso habría participado directamente en grandes movimientos de cocaína.

Los registros judiciales mencionados por Los Angeles Times indican que, en una operación de 2017, habría recibido 200 mil dólares en efectivo después de transportar aproximadamente 880 libras de cocaína —cerca de 400 kilos— desde Costa Rica hasta Sinaloa.

Con el paso de los años también habría administrado una flota que incluía desde pequeños Cessna y Piper hasta aeronaves Beechcraft King Air.

Precisamente una King Air habría sido utilizada en el histórico vuelo que terminó con “El Mayo” Zambada y Joaquín Guzmán López en Estados Unidos.

EL VUELO QUE CAMBIÓ TODO

Joaquín Guzmán López ha reconocido posteriormente que participó en la entrega de Zambada.

Según la versión presentada en documentos judiciales y retomada por el periódico, Guzmán López habría atraído al veterano capo a una reunión, donde fue emboscado y posteriormente llevado por la fuerza hasta el avión.

La aeronave cruzó hacia Estados Unidos.

Dentro del aparato, según evidencias citadas en el reportaje, habría indicios de que Zambada permaneció sujeto a su asiento durante el vuelo.

El abogado de “El Mayo”, Frank Pérez, afirmó incluso que “Jando” tenía miedo de lo que pudiera ocurrirle durante aquella operación.

Joaquín Guzmán López terminó entregándose a las autoridades estadounidenses y posteriormente se declaró culpable de cargos federales relacionados con narcotráfico. Los documentos judiciales indican que aceptó cooperar con los investigadores, aunque las autoridades estadounidenses han señalado que eso no significa que obtendrá beneficios relacionados con el presunto secuestro de Zambada.

Mientras tanto, el piloto simplemente salió de Estados Unidos.

Y regresó a Sinaloa.

LA GUERRA INTERNA Y LOS ATAQUES DESDE EL AIRE

La llegada de “El Mayo” Zambada a Estados Unidos detonó una profunda ruptura dentro del Cártel de Sinaloa y posteriormente una violenta confrontación entre Los Chapitos y la facción vinculada a Zambada.

En ese contexto, el nombre de “Jando” volvió a aparecer.

Los Angeles Times señala que diversos medios mexicanos lo relacionaron con uno de los episodios más extraños de aquella guerra.

Durante octubre y noviembre de 2024, una pequeña aeronave habría sido utilizada para lanzar explosivos improvisados sobre ranchos en zonas montañosas de Durango, presuntamente contra posiciones relacionadas con la facción de Zambada.

Aunque no se reportaron personas muertas en esos ataques, habitantes de comunidades como Vascogil y Tamazula de Victoria habrían vivido momentos de terror.

El uso de drones para lanzar explosivos se ha convertido en una táctica utilizada por distintas organizaciones criminales mexicanas, pero emplear un avión para realizar ataques desde el aire resultaba mucho más inusual.

El periódico señala que reportes de medios mexicanos atribuyeron a las autoridades la sospecha de que “Jando” habría tenido algún papel en estos hechos.

SU CAPTURA LLEGÓ EN 2025

Meses después, en febrero de 2025, fuerzas mexicanas localizaron a “Jando” en Jesús María, en las inmediaciones de Culiacán, una zona históricamente vinculada a Los Chapitos.

Su detención ocurrió después de un enfrentamiento que, según el reportaje, dejó un soldado muerto y cinco personas lesionadas.

Imágenes posteriores mostraron al detenido esposado y escoltado por elementos de seguridad.

El entonces secretario de Seguridad federal, Omar García Harfuch, presentó públicamente la captura y lo identificó como un piloto y “operador clave” del Cártel de Sinaloa.

También se le ha mencionado en reportes periodísticos como una figura involucrada en los intentos de Los Chapitos por impedir que Ovidio Guzmán López fuera trasladado fuera de Sinaloa después de su captura. Ese intento fracasó y Ovidio terminó siendo enviado en una aeronave militar, posteriormente extraditado a Chicago y finalmente se declaró culpable de cargos federales.

DE MÉXICO A CUSTODIA DE ESTADOS UNIDOS

Aproximadamente seis meses después de su captura, “Jando” fue transferido a la custodia del Departamento de Justicia de Estados Unidos junto con más de dos decenas de personas señaladas como integrantes de alto nivel de organizaciones criminales.

El caso provocó además preguntas en México.

¿Cómo pudo el piloto regresar libremente después del vuelo de julio de 2024 si posteriormente sería señalado como un operador importante?

El gobierno mexicano sostuvo inicialmente que las autoridades no conocían con certeza la verdadera identidad del piloto.

De acuerdo con la información citada por Los Angeles Times, la Fiscalía mexicana explicó posteriormente que “Jando” había sido identificado inicialmente con otro nombre y que su verdadera identidad terminó siendo verificada mediante registros de voz y huellas dactilares.

AHORA PODRÍA CONVERTIRSE EN UNA PIEZA CLAVE CONTRA LOS CHAPITOS

Aquí aparece uno de los capítulos que podría tener mayores repercusiones.

Los registros judiciales citados por el periódico señalan que “Jando” se declaró culpable en abril de cargos relacionados con conspiración para traficar drogas.

Enfrenta un mínimo de 10 años de prisión federal, mientras que la fiscalía estadounidense habría solicitado que su eventual sentencia máxima quede limitada a 30 años.

Su acuerdo judicial no menciona públicamente cooperación.

Sin embargo, el reportaje plantea que, debido a la posición que ocupó dentro de la estructura de Los Chapitos, podría convertirse en un testigo extremadamente valioso si decide proporcionar información a Estados Unidos.

Su abogado, Jonathan Savela, dijo al periódico que no podía confirmar ni negar si su cliente está colaborando.

Y aquí está la dimensión del caso:

Un hombre que presuntamente comenzó caminando por el desierto con mochilas de droga terminó pilotando aeronaves, supervisando parte de la logística aérea del Cártel de Sinaloa, transportando dirigentes, armas y grandes cantidades de cocaína, hasta convertirse en uno de los operadores de confianza del círculo de los hijos de “El Chapo”.

Ahora está bajo custodia estadounidense.

Y si decide hablar, podría conocer rutas, pilotos, aeronaves, pistas clandestinas, operadores, comunicaciones y secretos acumulados durante años dentro de una de las organizaciones criminales más poderosas del mundo.

El mismo piloto que llevó a Joaquín Guzmán López y a “El Mayo” Zambada a Estados Unidos podría terminar proporcionando información capaz de golpear desde adentro a la estructura que durante años ayudó a mantener en el aire.

El reportaje de Los Angeles Times deja, sin embargo, una distinción importante: varios de estos señalamientos proceden de expedientes judiciales, fuentes anónimas y reportes periodísticos, por lo que algunas de las responsabilidades atribuidas a “Jando” continúan sujetas a procesos judiciales e investigaciones oficiales.