80,163 niñas, niños y adolescentes fueron registrados como víctimas de delitos durante el primer semestre de 2026.

Los delitos sexuales representaron 21.8% de los casos; niñas y adolescentes mujeres concentraron 85.9% de las víctimas.
La violencia familiar constituyó 21.4% del total nacional.
#Hermosillo, Sonora; agosto de 2026._ Mientras una niña se prepara para ir a la escuela, un niño juega y una familia se reúne alrededor de la mesa, en algún lugar de México otra infancia es vulnerada. Durante el primer semestre de 2026, cada cuatro minutos, en promedio, una niña, niño o adolescente fue registrado como víctima de algún delito. En seis meses, la cifra alcanzó 80,163 víctimas de entre 0 y 17 años.
El reporte mensual de Fundación Nueva Generación Sonora, elaborado con información del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), procesada por la Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM), revela que 56.2% de las víctimas fueron mujeres, 40% hombres y en 3.8% de los casos no fue posible identificar el sexo. Datos que representan miles de vidas marcadas por experiencias que pueden afectar su seguridad, confianza y desarrollo.
Una de las señales más graves se encuentra en los delitos sexuales, que representaron 21.8% del total nacional. Las niñas y adolescentes mujeres concentraron 85.9% de estas víctimas. La violencia familiar constituyó otro 21.4% de los registros, lo que muestra una dolorosa contradicción: para miles de niñas y niños, el espacio que debería significar cuidado y protección también puede convertirse en un lugar de riesgo.
El incumplimiento de obligaciones de asistencia familiar reunió 11.7% de las víctimas. No proporcionar alimentos, cuidados y recursos para el desarrollo de una niña o un niño no es solamente una falta económica: puede traducirse en hambre, abandono escolar, problemas de salud y una sensación permanente de desprotección. A ello se suma que aproximadamente una de cada diez víctimas fue afectada por delitos comúnmente asociados con la delincuencia organizada.
En algunos delitos graves que conservan criterios comparables se registraron disminuciones respecto del primer semestre de 2025. El homicidio doloso pasó de 387 a 260 víctimas; la trata de personas, de 194 a 123; la extorsión, de 154 a 108; el secuestro, de 32 a 26; y el feminicidio, de 26 a 22. Sin embargo, una reducción estadística no significa que el problema esté resuelto: 260 homicidios representan 260 proyectos de vida interrumpidos y 260 familias que ya no volverán a ser las mismas.
Detrás de las 80,163 víctimas, hay niñas que dejaron de sentirse seguras, niños que aprendieron a guardar silencio y adolescentes que necesitan ser escuchados antes de que la violencia avance. *El desafío no consiste únicamente en reaccionar después de un delito, sino en reconocer las señales, intervenir oportunamente y lograr que la familia, la escuela, las instituciones y la comunidad vuelvan a ser espacios de protección.

