A través de la “arqueología” de documentos familiares y archivos en Francia y México, la obra del historiador e investigador del INAH Alejandro Pinet, Retratos de Ultramar. Historia y Memoria de una Migración Francesa 1889-1980 confronta el mito del «self-made man» de las élites empresariales francesas porfiristas y da voz a la clase media y popular que vino a México.
Se une a los festejos por los 200 años de relaciones Francia-México Ciudad de México, julio 2026.- Lejos de las grandes fortunas de los banqueros o comerciantes fundadores de almacenes como El Palacio de Hierro o Liverpool, existió una migración francesa de clase media y popular, trabajadora y anónima, que también moldeó el tejido social de México durante el Porfiriato.
Esta es la premisa central de Retratos de Ultramar.
Historia y memoria de una inmigración francesa en México, el nuevo libro del historiador e investigador del INAH Alejandro Pinet, que se presentará el próximo 25 de julio en la Casa de Cultura Reyes Heroles.

Retratos de Ultramar requirió de un riguroso cruce de fuentes que abarcó testimonios familiares, cartas, fotos, publicaciones y múltiples visitas a los archivos de Relaciones Exteriores en Nantes, el archivo de la región de Saboya, el Archivo General de la Nación (AGN) y el Archivo Histórico de la Ciudad de México. El autor utiliza su propia historia familiar —la llegada de su bisabuelo Jules, hostelero y cocinero en Saboya y su abuelo Michel, que vino a los 19 años a buscarlo y se hizo contador— como un estudio de caso para desmontar las narrativas tradicionales sobre la colonia francesa en México.
«La imagen que se creó de la colonia francesa es muy empresarial, de hombres que gracias a su propio esfuerzo hicieron fortunas, sin considerar que aprovecharon muchas de las ventajas que dio el régimen de Porfirio Díaz a los extranjeros», explica el autor. «Pero esa fue una minoría. Hubo una gran mayoría de franceses que llegaron y no hicieron fortunas; fueron de clase media o pobres, y sobre eso se ha escrito poco».
Entre la diversidad de franceses que llegaron a nuestro país, estos venían de Saboya, una región de los Alpes, y eran familias que se dedicaron a la agricultura, a la cocina y al hospedaje. “Hubo gente de la Alta Saboya que llegó a Jicaltepec, Veracruz, que eran más bien agricultores y ganaderos y se quedaron ahí. Acá en Ciudad de México, él (Jules) abrió en lo que ahora es Uruguay y 20 de Noviembre, una casa de huéspedes y un restaurancito al que se abonaban algunos de los empleados del Palacio de Hierro y Liverpool”, recuerda Pinet.
La investigación tomó un giro sorprendente tras el contacto con una rama familiar olvidada en Europa. Entre los hallazgos más destacados se encuentra el redescubrimiento de la bisabuela del autor, un personaje históricamente incomprendido por los relatos familiares a ambos lados del Atlántico. Etiquetada en México como «racista» por negarse a migrar a “un país de indios con plumas” y en Francia como «bohemia y desordenada», los archivos revelaron a una mujer de vanguardia: una poeta publicada en una antología de 1927 en París con un pensamiento disruptivo y secular que chocaba con el catolicismo ultra-tradicional de su región natal.
Este hecho, más otros secretos familiares que descubrirá el propio lector, hacen reflexionar al autor sobre la historia como disciplina y las memorias familiares como fuente y la manera en que los silencios moldean la identidad de los descendientes.
Integración y ruptura con la élite porfirista
El caso de los Pinet expuesto en el libro resulta “atípico” no solo por el origen social (proveniente de Saboya y no de Barcelonnette, cuna de la élite comercial francesa en México), sino también por su asimilación cultural. El abuelo del autor Michel, contador del Banco Francés y luego del Puerto de Veracruz hasta su jubilación, se casó con una mexicana de origen humilde y raíces indígenas y africanas, lo que provocó un distanciamiento definitivo con la comunidad porfirista debido al racismo imperante de la vieja colonia francesa de la época.
Actualmente, el interés por estas microhistorias ha cobrado tal relevancia que los retratos de la familia del autor junto con el de otros historiadores forman parte de la recién renovada sala de Etnografía del Museo Nacional de Antropología.
Un nuevo campo de estudio: las memorias de la integración
Con este libro como punto de partida, el historiador y premio Javier Clavijero a la mejor tesis de 1986, ya lidera un nuevo proyecto de investigación enfocado en reconstruir las memorias de diversas agrupaciones francesas contemporáneas en México, incluyendo colegios y asociaciones de izquierda como «Franceses del Mundo», que históricamente han buscado diferenciarse de los sectores de élite tradicionales.
La presentación editorial 25 de julio en la ENAH abrirá un espacio de diálogo sobre la necesidad de democratizar la historia de las migraciones en México, recordando que la identidad nacional también se construyó desde las cocinas, los pequeños comercios y las aulas de la clase trabajadora.
Presentación del libro Retratos de Ultramar.Historia y memoria de una inmigración francesa en México se presentará el 25 de julio, a las 13:00 horas, en el Salón Morelos de la Casa de Cultura Reyes Heroles, Av. Francisco Sosa 202, Santa Catarina, Coyoacán.

