CIUDAD DE MÉXICO.- «No soy ni mártir ni héroe, soy víctima de las malas decisiones de los malos gobiernos». Pero detrás de esa frase hay otra que resume su determinación: *»Me dejaron ciego, pero no me callaron»*. Así enfrenta hoy su nueva realidad el maestro indígena Proceso Columbo González, quien perdió totalmente la vista tras resultar herido durante el operativo policial contra una movilización de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), el pasado 1 de junio.

En una entrevista concedida al diario *El País*, el docente guerrerense relata que acudió a la manifestación convencido de que la protesta era el único camino para exigir mejores condiciones para el magisterio y la derogación de la Ley del ISSSTE de 2007. Sin embargo, la jornada terminó con una fractura de cráneo y la pérdida definitiva de la visión tras ser impactado por un objeto rígido lanzado durante el operativo de la policía capitalina.
Proceso Columbo ya presentaba una severa afectación en uno de sus ojos antes del incidente. El impacto recibido durante la protesta destruyó la visión que conservaba, dejándolo completamente ciego. Pese a ello, rechaza ser visto como un símbolo de sacrificio y exige que su caso sea investigado para evitar que otras personas sufran una tragedia similar.
El profesor, integrante de la CNTE desde hace casi dos décadas, sostiene que su lucha nunca ha sido por privilegios, sino por una educación pública digna y por los derechos laborales de miles de docentes. Asegura que el uso de la fuerza contra los manifestantes refleja la falta de voluntad política para resolver el conflicto mediante el diálogo.
Durante la conversación, también habla de las consecuencias personales de la agresión: la incertidumbre sobre su futuro, el proceso de adaptación a una nueva realidad y el respaldo que ha recibido de su familia, compañeros de lucha y organizaciones sociales. Sin embargo, insiste en que el mayor desafío no es únicamente recuperar su vida, sino que se esclarezcan los hechos y se haga justicia.
Lejos de asumirse como un héroe, Proceso Columbo sostiene que su historia debe servir para evidenciar las consecuencias de las decisiones gubernamentales cuando el diálogo es sustituido por la confrontación. «Lo que me ocurrió no debería volver a pasarle a nadie», afirma el maestro, convencido de que la defensa de la educación pública no puede pagarse con la integridad física de quienes la sostienen todos los días desde las aulas. «Me dejaron ciego, pero no me callaron», sentencia, dejando claro que, aunque perdió la vista, no ha perdido la convicción de seguir luchando por aquello en lo que cree.

