Victoria para Cruz Pérez Cuellar en el Congreso de Chihuahua; exhibe a diputados panistas y se van.

Chihuahua, Chih.- Lo que algunos diputados imaginaron como una comparecencia incómoda para el alcalde de Ciudad Juárez, Cruz Pérez Cuéllar, terminó convirtiéndose en un escaparate político donde el edil no solo aclaró el tema de los adeudos históricos del ISR, sino que además aprovechó para contrastar dos modelos de gobierno frente a frente.

Desde el inicio de su intervención ante la Junta de Coordinación Política del Congreso del Estado, Cruz dejó claro que los adeudos observados corresponden a ejercicios fiscales heredados de administraciones anteriores y recordó que su gobierno ha destinado ya 236 millones de pesos para sanear una deuda que no generó.

Pero la reunión tomó otro rumbo cuando el alcalde comenzó a exhibir una serie de láminas comparativas entre los gobiernos municipales de Juárez y Chihuahua capital. Patrullas, obra pública, alumbrado, eficiencia administrativa y capacidad de inversión fueron algunos de los indicadores mostrados por Pérez Cuéllar para sostener que, pese a enfrentar pasivos históricos, su administración ha logrado mejores resultados con menos recursos.

La exposición provocó incomodidad entre algunos de los legisladores más críticos. Conforme avanzaban las cifras y los argumentos, el debate dejó de centrarse en el ISR y comenzó a girar alrededor de los resultados de gobierno.

El momento más llamativo ocurrió cuando los diputados Alfredo Chávez Soto y Xóchitl Contreras optaron por abandonar la sesión antes de que concluyera el intercambio. En los pasillos del Congreso, la salida fue interpretada por algunos asistentes como una muestra de frustración ante la imposibilidad de desarticular los argumentos presentados por el alcalde juarense.

Lejos de aparecer a la defensiva, Cruz utilizó el citatorio para proyectar una imagen de control financiero, capacidad de gestión y disposición a enfrentar problemas heredados. El mensaje político quedó claro: mientras sus adversarios intentaban colocarlo en el banquillo de los acusados, él respondió convirtiendo la comparecencia en una tribuna para presumir resultados y contrastar gobiernos.

Lo que debía ser una jornada de cuestionamientos terminó pareciéndose más a una presentación de logros. Y en tiempos donde la discusión rumbo al 2027 comienza a tomar forma, el episodio dejó una sensación difícil de ignorar: cada intento por frenar políticamente a Cruz Pérez Cuéllar parece darle una nueva oportunidad para fortalecer su posicionamiento.