La policía hidráulica (o policía de aguas) no es un cuerpo de policía tradicional, sino la actividad de control, vigilancia y sanción que ejerce el Estado sobre el uso y aprovechamiento del agua y los cauces (ríos, lagos y acuíferos). Su objetivo es proteger el Dominio Público Hidráulico. Está existió de 1984-1994

Sus funciones principales incluyen:Control de cauces y riberas: Vigilar los ríos y lagos para evitar construcciones ilegales o alteraciones que provoquen inundaciones o dañen el ecosistema.Vigilancia de concesiones:
Asegurarse de que quienes tienen permiso para extraer agua (para riego o industria) cumplan con los volúmenes autorizados y las normativas.Control de calidad: Inspeccionar vertidos o contaminación en el agua.Régimen sancionador:
Levantar actas y multar a quienes realicen obras no autorizadas o contaminen los recursos hídricos.En países como España, estas funciones están delegadas en las Confederaciones Hidrográficas (organismos dependientes del Ministerio para la Transición Ecológica).
En la Ciudad de México, existen grupos especializados de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (como la Policía Ribereña) encargados de salvaguardar los canales, como los de Xochimilco, aunque las labores de gestión y policía del agua a nivel nacional recaen principalmente en la Comisión Nacional del Agua (Conagua).

