MAROMERAS DE SAN MARTÍN DURAZNOS IMPULSA LA PARTICIPACIÓN DE LAS MUJERES EN UNA TRADICIÓN DE LA MIXTECA

La iniciativa, beneficiaria del Programa de Apoyo a las Culturas Municipales y Comunitarias, transmite dicha danza a nuevas generaciones.


Encabezado por Yadira Mendoza Heron, el proyecto fomenta el intercambio cultural y la inclusión de niñas y jóvenes en una práctica tradicionalmente masculina
Maromeras de San Martín Duraznos, beneficiario del Programa de Apoyo a las Culturas Municipales y Comunitarias (PACMyC), de la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, fortalece la transmisión de la danza de maromeros en la región Mixteca de Oaxaca y abre un espacio para la participación de mujeres en una tradición que, durante generaciones, se ha considerado masculina.

Yadira Mendoza Heron explica que la maroma es una práctica escénica comunitaria que combina acrobacia, teatro, música y danza: “Se podría decir que es un circo indígena que se trajo desde España, pero conforme el tiempo nosotros lo fuimos adaptando a nuestra región y a nuestras posibilidades”, afirma la coordinadora del proyecto.

De acuerdo con la promotora cultural, se desarrolla sobre una cuerda sostenida por grandes postes y se acompaña de diversos actos, entre ellos voladores e intervenciones teatrales y cómicas.

Tiene presencia en distintos estados, como Puebla y Veracruz. En Oaxaca tiene un arraigo importante en varias comunidades de la Mixteca: “No toda la Mixteca baila la maroma y no toda la Mixteca sabe qué es la maroma”, comenta Mendoza Heron.

El valor de la práctica dentro de la vida comunitaria está en su papel en las fiestas patronales y que fortalece el sentido de celebración colectiva: “Siempre es como la representación en las fiestas, es importante porque da vida y engrandece una fiesta patronal”, agregó.

Más inclusión

La propuesta de incorporar a más mujeres surge de su experiencia como participante, pues Yadira Mendoza empezó en la maroma en 2018, por lo que observa con claridad las barreras simbólicas y sociales que persisten en torno y dentro de la misma representación. “Siempre había ese estereotipo del machismo de que tú como mujer no puedes bailar en la maroma… Mi rol era María, la esposa del payaso, y ahí me di cuenta de que denigraban mucho a la mujer, que se hacían chistes muy machistas”, consideró la promotora cultural.

Por lo anterior, decidió resignificar su participación y responder desde el escenario: “Lo que comencé a hacer fue darle vuelta a eso, empoderar más mi papel y demostrar que no por ser hombre me vas a hablar así”.

El proyecto avanza e integra a algunas participantes, sobre todo hijas de maromeros, y abre conversaciones dentro de la comunidad. En tanto, los grupos de maromeros en activo han reaccionado de manera favorable. “Están muy contentos con los resultados y ya se les hizo común ver a una mujer en la danza”.

Además de buscar la inclusión de mujeres, la iniciativa activa el interés en la danza de maromeros entre infancias y juventudes. “No solo se convocó a mujeres, se invitó a todos en general”, afirma.

Para Mendoza Heron, Maromeras de San Martín Duraznos es una forma de dejar huella en la comunidad y asegurar su continuidad. “Lo que más quiero es que no se pierda y que siga. Que yo deje ese legado, y tal vez ya no baile, pero que haya niñas y niños que aprendieron por mí y que se interesaron por esa danza”, expresa.

Con el respaldo del PACMyC 2025 desarrolló una ruta de trabajo con talleres en la comunidad. A la fecha, ha realizado dos, uno en diciembre 2025 y otro en marzo, y se prevé llevar a cabo otros en agosto y septiembre de 2026.

Como parte de los resultados del proyecto, se contempla que en noviembre se proyecte un documental sobre mujeres maromeras y se presente una exposición fotográfica sobre dicha tradición, actividades que muestran a la comunidad que la participación femenina ya es una realidad. Y, durante la fiesta patronal de San Martín Duraznos, las niñas participantes se integren al grupo actual de danzantes.